Inicio
Conócenos
Tratamientos
Contacto
Dónde estamos

LA LUDOPATÍA

ludopatia
 

El 88% de las personas que hemos atendido con esta adicción, la han superado.

La ludopatía es considerada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una enfermedad que afecta a la persona que la padece globalmente y a su entorno (familia, relaciones sociales, vida laboral).

La actividad lúdica aparece en la primera infancia, siendo una señal de la inteligencia en el ser humano ya que es una expresión hacia el exterior de la representación simbólica que nace desde el pensamiento. Dicha actividad se mantiene y especializa en el adulto, pero cuando se produce una reactivación llegando a la pérdida de control aparece el juego patológico.

El juego de azar es una diversión mientras la persona disfruta con el juego en sí mismo, y comienza a ser patológico cuando se inicia el sufrimiento y el descontrol de la conducta de jugar, llegando a perder la libertad para decidir cuándo debe pararse.

Tratamiento:

Teniendo en cuenta la base adictiva del juego, los tratamientos tradicionalmente han tendido a orientarse en una línea similar a los utilizados en las adicciones, especialmente al alcohol. Por ello, se han desarrollado grupos de ayuda semejantes a alcohólicos anónimos, especialmente en Estados Unidos, aunque existen diferencias entre las patologías del alcoholismo y la ludopatía y los síntomas que los pacientes presentan.

El tratamiento grupal es una opción, pero en el jugador patológico la terapia individual se hace indispensable por las inevitables pérdidas de control de la persona y el aumento de la desintegración personal y social que conlleva.

Mediante nuestra intervención terapéutica, en la que se utiliza la Hipnosis y técnicas Cognitivo- Conductuales, el paciente aprende a:

  • Mejorar los niveles de autocontrol, reduciendo la impulsividad y el deseo ante la conducta de jugar.
  • Reducción de la ansiedad y la activación general.
  • Aprender a exponerse progresivamente al entorno asociado con el juego sin sentir el deseo irrefrenable por jugar.
  • Controlar la conducta de entrar en los lugares donde se practica el juego al que se es adicto manejando el síndrome de abstinencia que supone el no jugar.
  • Buscar actividades alternativas que aunque en un principio menos motivadoras para el paciente que el juego, vayan sustituyendo la necesidad patológica de ocupar toda la energía y pensamiento en jugar.
  • Afrontar de forma adaptativa las consecuencias de lo que ha producido el juego en su entorno (familia, deudas) aplicando la solución de problemas.
  • Proyección en un futuro sin jugar.