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EL ALCOHOLISMO

alcoholismo
 

El 85% de las personas atendidas lo han superado.

La Organización Mundial de la Salud define el Síndrome de Dependencia del Alcohol (1980) como: "estado de cambio en el comportamiento de un individuo, que incluye alteración que se manifiesta por el consumo claro de bebidas alcohólicas de manera no aprobada en su ambiente sociocultural a pesar de las consecuencias directas que puede sufrir como enfermedades físicas, rechazo por parte de la familia, perjuicios económicos, y sanciones penales, existiendo la urgencia de ingerir alcohol y se pone de manifiesto la importancia fundamental del alcohol. Se observa un estado de alteración psicobiológica, con signos y síntomas a la privación del alcohol e ingestión de bebidas alcohólicas para lograr su alivio".

Según datos ministeriales, en España existen entre 3,5 y 4 millones de alcohólicos.

Psicológicamente, el alcoholismo presenta los siguientes aspectos:

  • Pérdida de control respecto al consumo de bebida.
  • Consumo de alcohol en ayunas.
  • Pérdida de vínculos familiares, sociales, e incluso el trabajo y problemas con la ley.
  • Lagunas de memoria.
  • Síndrome de abstinencia. Aparece cuando el alcohólico lleva algunas horas sin beber.

Síntomas del síndrome de abstinencia: 

  • Náuseas al despertar.
  • Dificultad para orientarse en el espacio y el tiempo (en casos extremos).
  • Insomnio.
  • Fiebre, sudoración, taquicardias.
  • Delirios de persecución.
  • Alucinaciones visuales y auditivas (en los casos más extremos).
  • Temblores en manos, labios, lengua. Incluso convulsiones.
  • Ansiedad e inquietud motora.


Todos estos síntomas llevan al alcohólico a consumir de nuevo alcohol para calmarlos, de forma que el problema se cronifica.

Dentro del tratamiento del alcoholismo, es importante que el paciente asuma su adicción y que reciba el apoyo de la familia. Desde este punto puede iniciarse la intervención, en la que tendrán que aparecer el proceso de deshabituación del alcohol y la posterior rehabilitación, parte en la que se incluye la terapia psicológica del enfermo.

Con la hipnosis dentro de la intervención en el alcoholismo se utilizan técnicas de aversión al alcohol que son útiles en sí mismas o como apoyo a aquellos enfermos que usen técnicas de repulsión al alcohol dentro de un programa farmacológico. Permite un aumento de la seguridad y autoestima del enfermo en cuanto todo aquello que ha perdido por el consumo de alcohol. Ofrece por medio de visualizaciones el afrontamiento de síntomas padecidos durante los síndromes de abstinencia y el autocontrol en las posibles recaídas, así como enseñar al paciente diferentes técnicas de autohipnosis que ayuden al paciente a mantener la abstinencia una vez finalizado el tratamiento.

En todos los casos debe ser aplicada la hipnosis por un profesional de la salud especializado en las diferentes técnicas de hipnosis más apropiadas para tratar el problema del alcoholismo.